
Cuando falta una persona, la PyME se rompe
No es percepción, es sistema En muchas PyMEs hay una frase recurrente: “solo falta una persona y todo se descompuso”. Aunque suele atribuirse a mala actitud, falta de compromiso o “mala racha”, la realidad es otra: los sistemas de trabajo pequeños son frágiles cuando operan al límite de su capacidad. Cuando una PyME diseña sus equipos para funcionar al 100 % del tiempo, cualquier ausencia —renuncia, incapacidad, vacaciones o rotación—






















